El 2009 fue un año sumamente complejo para el comercio global. Los volúmenes cayeron en un 14,4%, de acuerdo al Banco Mundial. Pero esa cifra oculta una actividad irregular durante todo el año.
De hecho, el Netherlands Bureau for Economic Policy Analysis estima que el volumen de las exportaciones mundiales bajó en un 10,6% en el primer trimestre de 2009, creció sólo un poco en el segundo y se recuperó en un 3,5% en el tercer trimestre. Bernard Hoekman, director del grupo de comercio del banco, señala que en los tres meses hasta septiembre hubo una "aguda recuperación en forma de V".
Sin embargo, hay dos inquietudes que estropean este cuadro de mejoramiento. Uno es qué sucedió después del tercer trimestre. Hoekman cree que hubo un "retardo claro" en el ritmo de recuperación hacia fines de 2009. Cifras preliminares indican que el volumen del comercio mundial se expandió en sólo 1,1% en noviembre, menos que el aumento de octubre de 1,4% y mucho menos que el alza del 5,4% en septiembre.
El banco estima que el valor del comercio mundial (el cual también se ve afectado por las fluctuaciones de precios y tipo de cambio) cayó ligeramente en noviembre. Un repunte en los embarques que entraban y salían de algunos de los puertos de mayor movimiento del mundo también decayó.
¿Por qué se habría desinflado el resurgimiento? La mejor explicación es que el crecimiento del tercer trimestre fue sostenido por la reconstrucción de los inventarios, los que se redujeron drásticamente en el punto más profundo de la crisis. Ese efecto puede haber disminuido.
La segunda inquietud es por el mundo industrializado. El crecimiento en la demanda global en los últimos meses ha provenido en forma desproporcionada de las economías emergentes.
Sin embargo, el crecimiento más firme en los mercados en vías de desarrollo es una mejor noticia en general para los productores de bienes básicos de consumo que para los exportadores del mundo desarrollado. Los diez países cuyas ventas externas crecieron más rápido en los tres meses hasta octubre eran todos economías emergentes y en vías de desarrollo; entre éstos se encontraban varios países de Europa Oriental, Indonesia y Sudáfrica. El exportador rico de más rápido crecimiento fue Australia, el que envía casi una cuarta parte de los bienes que vende al extranjero a China e India. Nueve de los diez países cuyas importaciones crecieron en forma más veloz también eran economías emergentes.
Esto tal vez cambie si se restablece el crecimiento del mundo desarrollado, al aumentar la demanda por los bienes más sofisticados que los países industrializados exportan. De acuerdo a las últimas proyecciones del FMI el 26 de enero pasado, el PIB de los países ricos crecerá en un 2,1% este año y un 2,4% en 2011, después de contraerse un 3,2% en 2009. El fondo ahora espera que la economía mundial en general crezca en un 3,9% este año, un aumento de la predicción de octubre del 3,1%.
La expansión más rápida es buena para todos los exportadores, aunque el crecimiento tanto en la producción como en el comercio se verá afectado, a menos que se combatan los llamados al proteccionismo, los que probablemente aumenten si el desempleo sigue siendo alto. Aun así, la forma en "V" puede que haya sido un fenómeno de un trimestre.
Fuente: El Mercurio de Santiago
| 13 | Marzo |
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